Inventario caótico.
Definición:

Quizá uno de los retos más grande
que tenemos los escritores es la creación de personajes que sean verosímiles y
a la vez interesantes para los lectores. A veces buenas historias se estropean
porque sus personajes son insípidos, sin vida propia; solo se limitan a caminar
por las páginas sin que se vea en ellos una verdadera identidad. Este
ejercicio, llamado inventario caótico de gustos, será una divertida
forma de
crear esas famosas fichas de personajes que recomienda todo el mundo, y de paso aprovechar y crear una historia.
El ejercicio se divide en cuatro
partes.
1.
Lo primero que haremos es tomar
un personaje real o inventado. Puede tratarse de un familiar cercano, el
personaje del cuento o de la novela que estemos planeando escribir, o a un
personaje surgido de lo primero que se venga a nuestra mente ¿Qué tal el amor
platónico de nuestra infancia? O ¿el desconocido que vimos por unos segundos en
la calle y nos impactó por su forma de vestir?
La verdad no importa de dónde
saquemos el personaje. Lo que nos interesa ahora es tener claro algunos datos
concretos. Solo es necesario saber cosas como nombre, edad, genero, lugar de
nacimiento, color de piel, color del pelo, ojos, estatura... y ese tipo de
cosas físicas que podemos inventar en cuestión de segundos.
2.
Una vez con los datos concretos,
nos preparamos para hacer un inventario caótico de gustos de nuestro personaje.
¿Cómo se hace eso?
Un inventario es una lista de
cosas.
La palabra “Caótico” se refiera a
cosas al azar.
De tal manera que lo que haremos
es darle a nuestro personaje gustos al azar. Arriba en el primer párrafo nos
encontramos con un personaje que expones sus gustos particulares. Por supuesto
que no son tan al azar como parece, responden a un orden un tanto lógico. Me
refiero a que limitaremos los gustos guiándonos por los 5 sentidos.
Así por ejemplo, el primer gusto
estará relacionado con el olfato: la única condición es que debemos ser muy
específicos. No se vale decir que a nuestro personaje le gusta el olor del
café. Se debe especificar por ejemplo, que a Ramón le gusta el olor del café
que prepara su esposa en la mañana, porque es lo primero que percibe al
despertar.
El siguiente gusto estará
relacionado con la vista: ¿Qué le gusta ver a nuestro personaje?... por
ejemplo, a Ana le gusta ver desde la ventana de su cuarto, como su hijo camina
por la acera hasta la parada del autobús y se queda mirándolo hasta el momento
que…
El tercer gusto tiene que ver con
el sentido del oído ¿Qué le gusta oír? ¿Qué melodía? ¿Qué tipo de voz? ¿Qué
sonido?
El cuarto gusto involucra el
tacto: ¿Qué le gusta sentir, con cualquier parte del cuerpo?... Por ejemplo:
a pedro le gustaba sentir la suavidad de
la almohada en su rostro, más que nunca después de que sonaba el despertador,
porque en esos segundos la almohada se tornaba más calentita…
El quinto estará relacionado con
el sentido del gusto: comidas y sabores específicos.
Y el sexto gusto tendrá que ver
con una experiencia en concreto: un pensamiento, un recuerdo, un anhelo, un
sueño. Ese tipo de cosas.
En esta parte tendremos seis
gustos muy definidos. Conocer seis cosas específicas de un personaje es tener
mucha información. Y aunque aquí no termina el trabajo, lo cierto es que vamos
por buen camino.
3.
El siguiente paso que daremos es
hacer otro inventario caótico. Pero este con cosas que en el pasado le gustaron
a nuestro personaje, pero que ya no le gustan. En las mismas categorias:
olfato, vista, oído, tacto, gusto y experiencia concreta. Igual que en el
primer paso estos gustos del pasado deben de ser concretos.
4.
En este momento ya debemos
conocer mucho sobre nuestro personaje. 12 hechos puntuales ya nos han revelado
parte del carácter del personaje. Ahora falta crear una historia que le dé
sentido a todo ¿Cómo la hacemos?
Sencillo, uniendo puntos.
Por un lado tenemos un grupo de
cosas que ya no le gusta a nuestro personaje, y por otro tenemos cosas que ama
nuestro personaje.
Así que lo que haremos es contar
que le pasó a nuestro personaje que le hizo cambiar de gustos.
¿Por qué dejó de gustarle el jugo
de naranja y lo que ahora ama es el brandy?
Este es un ejercicio excelente,
porque una vez que tenemos un inventario caótico, donde tenemos que unir
algunos puntos, nuestra imaginación se
esforzará en unir esos puntos, generando una o más excelentes historias.
Pruébalo y te sorprenderán las cosas
maravillosas que se te ocurrirán.
Una última cosita, no tenemos que
utilizar todos los gustos. Pero entre más utilicemos más completos serán
nuestros personajes y nuestras historias…. Así que manos a la obra.
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